
En 1988, Isaac Asimov se sentó frente a una cámara de televisión para responder a una entrevista sobre educación.
No tenía un ordenador delante. No había usado nunca internet, porque la red que existía entonces era militar y estaba cerrada. Y aun así, durante cuatro minutos, describió con una precisión inquietante el aparato que hoy llevas en el bolsillo. Describió el acceso instantáneo a todo el conocimiento humano desde casa. Describió cómo cada persona podría aprender siguiendo su propia curiosidad, a su ritmo, sin pasar por un aula. Y describió algo más, algo que nadie destacó entonces y que hoy deberíamos tener muy presente: el peligro de tener toda la información del mundo sin haber aprendido a usarla. Este vídeo recupera aquella entrevista olvidada y recorre, paso a paso, lo que Asimov vio antes que nadie. Por qué pudo verlo. Y por qué su advertencia, que dejó muy clara, no se ha cumplido, no porque se equivocara, sino porque acertó demasiado. Murió en 1992, cuatro años antes de que internet llegara a las casas. No vivió para comprobar que tenía razón. La tenía.